AKACORLEONE: energía, riesgo y juego en su regreso a la galería Underdogs
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Un cosquilleo de expectación flota sobre la oferta cultural de Lisboa este otoño, y buena parte de esa electricidad surge del regreso de AKACORLEONE a Underdogs. Hasta el 31 de diciembre, «Out of My Control» marca once años desde su primera exposición en la galería, y lo trae de vuelta a un territorio que conoce bien pero que ahora encara con otra cabeza: la de quien ha acometido proyectos monumentales, asumido la paternidad y alcanzado un nivel de autoexigencia que solo se equilibra volviendo a lo esencial. El resultado es una muestra que celebra la intuición, juega con el riesgo y transforma el estudio en un laboratorio de reaprendizaje.
Un retorno al papel que agita su propio vocabulario
En el mundo del arte, como en la vida, la magia se esconde en lo imprevisible, en ese instante en que el pigmento y el agua deciden por sí mismos el camino a seguir. Esto es lo que propone en Underdogs AKACORLEONE, artista multidisciplinar portugués cuya práctica abarca pintura, instalación, escultura y arte mural y urbano. Lo más estimulante de esta fase es que Pedro Campiche desmonta su método: abandona la escala XXL y los proyectos experimentales de los últimos años para volver a la pintura sobre papel, la técnica con la que inició su recorrido expositivo.
Su primer desafío fue encontrar un hilo conductor para un proyecto que era, en esencia, una renuncia al control. Las reglas eran mínimas pero cruciales, como explica a ROOM el propio artista: «Comencé con solo algunas limitaciones: debía partir del papel y seguir un código cromático. Con esas bases, todo estaba permitido en el proceso de experimentación: crear desde la memoria muscular, el instinto y el error».
El resultado de este proceso de cuatro meses fue un archivo de formas, manchas de color y elementos abstractos y figurativos. Este material en bruto, nacido de la intuición corporal, se convirtió en los cimientos para la última etapa de construcción: «Después de ese trabajo tenía la base para realizarlas piezas finales. Collages, composiciones y superposiciones de todos esos elementos que, en conjunto, narran lo que implica enfrentarse a lo inesperado cuando uno es, por naturaleza, un obseso del control», comenta.
AKACORLEONE trabaja con acrílico diluido, una técnica que, como una acuarela rebelde, tiene vida propia y cuya imprevisibilidad y exigencia de desapego el artista abraza desde su recién estrenada paternidad. Aceptar que no controla el resultado final lo libera. Cada trazo surge de la interacción con el pigmento y la volatilidad de la técnica, un simple acto convertido en metáfora de un flujo existencial más complejo.
Paternidad, paletas y una mente en 3D
Motivos geométricos, frases lapidarias, preguntas (where is my mind?), figuras humanas rudimentarias y rectilíneas… Este diario visual reúne 53 obras para las que se autoimpuso una paleta restringida de seis colores. Lejos de coartar su creatividad, este límite lo impulsó a explorar la espontaneidad del gesto a través de geometrías, texturas y abstracciones surgidas de la intuición y el juego.«Mi trabajo siempre está asociado a un código específico de colores; la elección cromática es intencional y busca crear coherencia y continuidad. Era importante definir una paleta concreta para este nuevo cuerpo de obra, porque marca un punto de partida en una nueva dirección dentro de mi práctica artística e implica un grado de experimentación que, sin reglas, sería difícil traducir con coherencia. Al final, se convirtió en una herramienta para controlar el caos», añade. Hay humor, rapidez de pensamiento y una confianza metódica en la propia duda. Es una pintura viva e inmediata, hija del proceso y de los cambios recientes en su vida, ese pequeño terremoto que reorganiza prioridades y abre grietas fértiles.
Además del cúmulo de obras sobre papel, «Out of My Control» exhibe una pieza que actúa como entrada literal a su mente: una instalación tridimensional de 2,5 metros de altura con forma de cabeza a la que se accede por detrás. Desde el interior, el público mira a través de los ojos perforados en la silueta y descubre los restos del proceso: bocetos, pruebas, ensayos… Es casi un backstage del pensamiento visual del artista, mostrado sin filtros ni solemnidades. «Es la manifestación de mi proceso creativo; una manera de justificar un giro hacia una dirección distinta, de mostrar ideas que no se materializaron o referencias que influyeron en el desarrollo del conjunto. Es también una sala de terapia, un refugio y, hasta la fecha, la pieza más íntima que he creado», afirma.
«Out of My Control» se plantea como una actualización rotunda de su trabajo, un paso adelante más que un balance retrospectivo. AKACORLEONE rehúye la mirada atrás y se orienta hacia el movimiento instintivo y la fricción entre mando y accidente desde un lugar más directo y seguro. Underdogs lo recibe en un momento oportuno: el de un artista que ha decidido reaprender sus herramientas y reconectar con el valor autónomo del proceso creativo.
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