Dos décadas de Ana Locking en la Sala Canal
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La Sala Canal de Isabel II dedica hasta el 2 de julio una retrospectiva a Ana Locking. Comisariada por Alberto Gonper, «Nostalgia/Utopía» condensa cerca de dos décadas de colecciones y materiales de trabajo de la diseñadora toledana. Sin embargo, lo que se plantea como una lectura de su trayectoria a partir de la tensión entre memoria e imaginación, deriva en un dispositivo donde el discurso teórico se impone con tal fuerza que la prenda, despojada de su naturaleza cinética, se ve reducida a documento de apoyo para una tesis doctoral sobre la identidad.
La escenografía del confinamiento textil
El antiguo depósito de aguas se transforma en un almacén de logística emocional para albergar un centenar de looks junto con documentos, bocetos y referencias visuales procedentes del archivo de la diseñadora. El título resume el eje curatorial: la nostalgia remite al archivo personal y cultural que alimenta cada colección; la utopía, a la capacidad de imaginar identidades y relatos futuros. Entre ambos polos, la moda se presenta como una forma de narración. Las prendas no aparecen tanto como objetos autónomos, sino como fragmentos de un storytelling más amplio donde se cruzan memoria, política e imaginarios culturales.
El recorrido evita la cronología y se organiza como una sucesión de atmósferas temáticas, donde el elemento escenográfico dominante lo constituyen grandes cajas de transporte de madera que funcionan como vitrinas para los maniquíes. Esta estrategia, que alude al lenguaje del archivo y al objeto en tránsito, introduce una ligera sensación de claustrofobia creativa. La teatralidad es evidente, pero adopta una forma estática que acaba por momificar el diseño. La moda de Ana Locking, que históricamente se ha nutrido de la subcultura, el desafío político y el deseo, emerge aquí domesticada por un marco museístico que la venera hasta inmovilizarla.
La planta baja despliega el tono general mediante una serie de dioramas donde conviven piezas de distintas colecciones. Inspirados en imaginarios tan diversos como la Hermandad Prerrafaelita o el sueño americano, estos cubículos recuerdan a un gabinete de curiosidades contemporáneo. En el centro del espacio, una gran caja de madera —similar a las que contienen los maniquíes— incorpora en su interior una pantalla donde se proyecta una pieza audiovisual en la que diversas figuras del ámbito cultural reflexionan sobre el ecosistema creativo de Ana Locking.
Ana Locking: colecciones, referencias y disidencias
En la primera planta, dedicada a la nostalgia, asoman colecciones como Fear (2018) o Kaspar Hauser (2019). Las prendas estallan en una arquitectura de hombreras voladas y tejidos metalizados, donde el rigor del patrón se rinde ante la exuberancia de los volantes y una sensualidad cromática desbordante. El trabajo de Locking se reconoce en la mezcla de códigos: volúmenes amplificados, siluetas dramáticas y una constante hibridación de referencias que van de la cultura pop a la iconografía política. En muchas prendas, la ropa se convierte en vehículo de memoria, identidad y disidencia. La segunda planta, por su parte, desplaza el foco hacia la utopía mediante colecciones de carácter más reivindicativo, como Realness (2019), inspirada en la cultura ballroom, o The Dreamer (2017), que evocaba la iconografía de los Black Panthers.
El discurso curatorial se va densificando mediante una acumulación de referencias a pensadores, movimientos culturales y contextos históricos. La intención es clara: situar la moda de Locking en un territorio cercano al ensayo cultural. Sin embargo, ese énfasis conceptual obliga al visitante a realizar un esfuerzo constante para conectar cada prenda con el relato que la rodea. A medida que el recorrido asciende hacia la última planta, dedicada al proceso creativo, el montaje se libera parcialmente de la rigidez de las cajas para mostrar bocetos, fotografías y referencias visuales que incluyen a Warhol o Hirst. Aquí se percibe con mayor claridad la complejidad del universo de Ana Locking, pero también donde se confirma el peso que la teoría ejerce sobre la ejecución de las piezas.
«Nostalgia/Utopía» insiste tanto en la dimensión narrativa y política que el espacio interpretativo queda prácticamente colonizado por el comisariado, dejando poco margen para una lectura directa o estética de la indumentaria. Si bien la retrospectiva eleva la moda a la categoría de ensayo visual, su afán por convertirla en artefacto para el pensamiento termina construyendo un relato tan blindado que las piezas apenas logran sostenerlo.
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