ROM: memoria del movimiento de la Compañía Nacional de Danza en los Teatros del Canal
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La Compañía Nacional de Danza regresa del 12 al 15 de marzo a los Teatros del Canal con ROM (Range of Motion), un programa que propone un recorrido por los distintos lenguajes que han redefinido la danza contemporánea europea en las últimas décadas. Bajo la dirección de Muriel Romero, el escenario reúne dos miradas fundamentales sobre el cuerpo: la arquitectura coreográfica de William Forsythe, que ensancha y desmonta el vocabulario del ballet, y la dimensión dramática y conmovedora del sueco Johan Inger. Entre ambos polos, el movimiento emerge como una suerte de materia viva que cruza estilos, épocas y sensibilidades para poner a prueba hasta dónde puede expandirse hoy el lenguaje de la danza.
The Second Detail: la mecánica del cuerpo según William Forsythe
Estrenada en 1991 por el Ballet Nacional de Canadá y considerada una de las piezas más influyentes de William Forsythe, The Second Detail plantea una relectura del ballet clásico desde una estética radicalmente depurada. A partir de la técnica académica, Forsythe amplifica el vocabulario del ballet hacia un terreno más analítico, donde el escenario se reduce a lo esencial: vestuario de ensayo, luz fría, paredes grises, suelo blanco y catorce butacas como únicos elementos escenográficos. Las posiciones clásicas no desaparecen, pero se estiran, se desvían o se fragmentan, como si la coreografía desmontara la gramática del ballet para examinarla desde su interior.
El grupo alterna momentos de unísono muy preciso con subdivisiones y constantes entradas y salidas que reordenan la geometría del escenario. Hacia el final, la irrupción de una bailarina con vestido blanco inserta una leve perturbación visual y del movimiento que altera ese equilibrio meticuloso. La partitura electrónica de Thom Willems, pulsante y mecánica, refuerza el carácter arquitectónico de la pieza. Más que narrar, la coreografía se concentra en la estructura del ballet y en el cuerpo entendido como sistema geométrico. El resultado desprende una belleza gélida y rigurosa que impresiona por su claridad formal, aunque esa misma precisión termina por mantener la obra en un registro sorprendentemente uniforme, que rara vez se abre a la emoción.
Become: la transformación como gesto coreográfico
Si Forsythe disecciona la arquitectura del movimiento, Johan Inger se interesa por su dimensión emocional. En Become (2025) el coreógrafo sueco ahonda en la identidad como un proceso en permanente formación. El vocabulario coreográfico combina movimiento contemporáneo con gestos profundamente humanos; en escena, el grupo se comporta como una comunidad en construcción. Oleadas de movimiento recorren el espacio y reconfiguran su geometría, en una fisicidad fluida que intercala impulsos colectivos de gran dinamismo y momentos introspectivos.
En el plano visual, el vestuario introduce una elocuente lectura simbólica. A medida que avanza la representación, transita progresivamente de monos cortos ajustados a un atuendo cotidiano en tonos ocres, rojizos y marrones de gran calidez visual. Esa evolución gradual parece evocar la lenta sedimentación de la identidad dentro del grupo, como si cada prenda añadiera una capa más de pertenencia. Desde el inicio aparece, sin embargo, una figura vestida de negro que trata de encontrar su lugar dentro de ese organismo colectivo, tanteando gestos y trayectorias hasta acercarse al pulso del grupo, como quien llega a una comunidad ya formada e intenta integrarse en ella con cautela.
La música también desempeña un papel decisivo en la atmósfera de la obra. El primer movimiento de la Sinfonía n.º 1 de Glenn Branca arrebata con un crescendo hipnótico de guitarras eléctricas superpuestas que dilatan el espacio hasta generar una auténtica marea sonora, arrastrando la coreografía hacia una intensidad imparable. Con una escenografía austera —paredes oscuras y luz dramática—, Become dibuja la identidad como un proceso compartido que se forma lentamente entre fricciones, aproximaciones y dinámicas colectivas.
En definitiva, ROM no solo mide los grados de extensión de una articulación, sino la amplitud del horizonte creativo de la Compañía Nacional de Danza. Con enfoques muy distintos, The Second Detail y Become exponen dos maneras de entender el cuerpo en la danza contemporánea: una obsesionada con la arquitectura del movimiento, otra atenta a su dimensión humana.
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