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La Sociedade Nacional de Belas Artes de Lisboa (SNBA) presenta hasta el 29 de noviembre «Mehr Licht (Más luz)», una lectura condensada del legado de Chema Alvargonzález, fotógrafo y artista conceptual español que elevó la luz a categoría de brújula para orientarse en las transformaciones urbanas y culturales de su tiempo. La exposición, comisariada por Mercedes Cerón, reúne piezas, documentos y materiales de archivo que componen un retrato complejo de un creador atento a la ciudad contemporánea, a la materialidad del lenguaje y al desdoblamiento constante entre viaje y memoria.

La ciudad como laboratorio de percepción

Alvargonzález (1960-2009) perteneció a una generación que exploró la luz como materia crítica. Su trayectoria pasa por Barcelona, se expande en Berlín y construye una sensibilidad que combina intuición visual, conciencia del espacio y una lectura afinada de los ritmos urbanos. La propia historia de la capital alemana —derribo, reconstrucción, apertura— se filtra en sus piezas como una especie de respiración subterránea. En esa urbe aún pervive GlogauAIR, la residencia de artistas que él mismo estableció. Berlín fue el contexto donde su investigación sobre luz y arquitectura tomó forma definitiva. Sus estudios en la Hochschule der Künste bajo la mentoría de Rebecca Horn ampliaron esa mirada y la llevaron hacia un territorio donde técnica y poesía se entrelazan con naturalidad.

La exhibición propone un hilo narrativo en el que luz y palabra trastocan la percepción del espacio urbano. Y sin embargo, las piezas no responden a una nostalgia retrotecnológica. Más bien reactivan un tipo de pensamiento que en los años noventa aún confiaba en la capacidad crítica de los medios electrónicos. Entre tarjetas de embarque, una maqueta de una torre de control, cuadernos de viaje, imágenes de la caída del Muro o maletas intervenidas con espejos e imágenes, el recorrido traza un imaginario ligado al tránsito. En ese contexto, donde el viaje es una obsesión recurrente, la palabra ABANDONO, en neón rojo, fractura la atmósfera del recinto. Si bien el término sugiere una dimensión afectiva, también deja entrever un desarraigo más profundo, propio de quienes construyen su identidad entre lugares, idiomas y desplazamientos. El conjunto late con un deseo insistente: mehr Licht para comprender ese estado intermedio.

Luz, palabra y desplazamiento

En las instalaciones y esculturas tipográficas del artista, la palabra iluminada interrumpe la continuidad del espacio y proyecta una carga emocional que funciona tanto a nivel colectivo como personal. Ese léxico mínimo despierta asociaciones y tensiones sutiles en el espectador. Los objetos urbanos —maletas, cuadernos, fotografías— operan como relatos condensados de un viaje entendido como estado permanente. Si las imágenes de Alvargonzález cruzan tiempos y memorias, la exposición convierte ese tránsito en una reflexión sostenida sobre la ausencia.

Mehr Licht revisita la obra de Chema Alvargonzález desde un presente en el que la movilidad y la sobreexposición visual moldean la experiencia urbana. La veintena de piezas seleccionadas en Lisboa evidencian la manera en que el artista reconfiguró gestos comunes en una trama de luces, palabras y huellas que mantienen vivo un margen de interpretación.

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